| Alfonso Ruano |
Sus pasos
torneaban la brisa
suavemente con la cadencia
de las sensuales
danzas por la
vida misma.
Tremolaban las
piezas
de sus vestidos embrujados
en compromisos
guardianes ante
mis deseos.
Se
escandalizaban los fríos
de mis sudores irredentos
cargados de trazos
hormonales
inocultables.
Cuando a su
paso
un dulce aliento de feromonas
inadvertidas
detenían
en sus hechizos mis respiros.
©Julio Jarmas
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