martes, 22 de noviembre de 2011

Asombro del encuentro



Mascullaba entre salivas mi asombro entre lascivias, fríos de piel y calor de mente

Estremecida. Esquivaron sus pasos la ruta inminente del encuentro y sus ojos mis miradas

Rodaron por el suelo mis nerviosos deseos de acercarla hasta el tremor de mi entorno

Corté la respiración por un instante, encendidos mis arrojos seguí su diligencia casual

Eran los días lluvioso del verano lluvioso, escandalizaron las aguas mi presencia

Determinadas a espantarme de su calle final sin curvas ni salida, retornaba dichoso

Entre esperanzas, determinaciones y sustos del alma. La suerte apostaba por mi carrera

Santificada por la dulzura de aquel único cruce de miradas de estallantes feromonas

Puras, nuevas, cargadas aun de los aromas de la pubertad despedida sin celebraciones

Entonces, regresé hasta su portal cuando la noche declaraba los brillos plateados de la luna

Redoblados por la magia de tus ojos cuando al aviso vecindario de mi presencia apareciste

Ante mi, esplendorosa, recogida la voz tras unos gestos de mujer resonantes en mi piel

Lúdicamente mimetizados tus labios se desvanecían bajo el brillo húmedo de la joven pasión

Tintineaban en mi pensamiento los tonos ligeros de tus mejillas en el ir y venir de sus flujos

Aligerados por los pulsos acelerados de un corazón sometido a la confusa presión del amor

Raudas ondulaciones recorrían los flujos de todos mis sentidos ardientemente exitados

Oleadas de pensamientos más atrevidos que el pecado original secuestraban mis razones

Disparando chorros hormonales contra mi boca, manos, contra todo mi cuerpo tensado

Ríos viscosos como efluvios de becerro babeante bañaban mi cuerpo y espumaba mi boca

Intensamente deseosa. Permanecíamos sentados a semiluz en los contenes del andén

Guiñaba el ojo Doña Marina la vecina en su pasar de ir para volver con sus medio-saludos

Urgida de motivos para reportar las viñetas del romance armado entre él de 25 y ella de 15

Eran también las noches de mis libros, eran también las noches de mis luchas humanas

Zozobraron mis desafíos ante la niña, vulneraba su infancia, me rindió la razón, aun la sueño.

©Julio Jarmas

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