Sus ojos sabían
fijarse hacia delante
con brillo mojado por la
inocencia
sorprendida.
Por mis
palabras emocionadas,
diluido en gestos irreverentes
imposibles de ocultar.
Sus párpados
parecían dormirse
en la quietud de las órbitas desvanecidas
en mis ojos
Pestañas
enternecidas
en la humedad de sus definiciones
extendidas de
su negro natural
Hacían brotar
de su mirada
un efluvio
irresistiblemente seductor,
hasta la paranoia del
desvelo.
Una inmensa
neblina de pasión
desbordaba mis entrañas, me
ahogaba en
emotivas lascivias.
©Julio Jarmas
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