Sofía es el
nombre real de una niña real
Holgadamente
bella de cabellos, de rostro, de figura y alma
Firme la
mirada, dulce la voz, graciosamente gestual, de
Ingeniosa
inteligencia expresada en sus palabras y reflejos
Arreglados a la
luz de la prudencia, del juicio y el decir Divino.
Su sonrisa de
niña ha cambiado sus sonidos y silencios
Ahogada en los
mares de su cuerpo nuevo de mariposa
Uncida de
colores repartidos como arte de pinceles para el amor
Rendido a la
voluntad de los dioses de lo perfecto, de lo exacto.
Sus alas
abiertas al amanecer, abiertas al día, abiertas a la tarde
Angeles y
vírgenes y elevan plegarias a los altares de su virtud
Isla de
privilegios enclavada entre mares de monstruos y sirenas
Religiosamente
entregados a las pasiones de las noches ruidosas
Guiños
insolentes de serpientes paradisíacas y frutos prohibidos
Inmaduros como
rechino de cáscaras verdes del limón sin tiempo
Navegantes de
ríos y océanos embarrancan sus barcas y echan anclas
Simuladas,
apostando sin temor a la lozanía de las mieses
Enfiladas bajo
el sol de las pacientes esperas al orden de Dios.
©Julio Jarmas
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