martes, 22 de noviembre de 2011

Mi pequeña Sofía es real




Sofía es el nombre real de una niña real

Holgadamente bella de cabellos, de rostro, de figura y alma

Firme la mirada, dulce la voz, graciosamente gestual, de

Ingeniosa inteligencia expresada en sus palabras y reflejos

Arreglados a la luz de la prudencia, del juicio y el decir Divino.

Su sonrisa de niña ha cambiado sus sonidos y silencios

Ahogada en los mares de su cuerpo nuevo de mariposa

Uncida de colores repartidos como arte de pinceles para el amor

Rendido a la voluntad de los dioses de lo perfecto, de lo exacto.

Sus alas abiertas al amanecer, abiertas al día, abiertas a la tarde

Angeles y vírgenes y elevan plegarias a los altares de su virtud

Isla de privilegios enclavada entre mares de monstruos y sirenas

Religiosamente entregados a las pasiones de las noches ruidosas

Guiños insolentes de serpientes paradisíacas y frutos prohibidos

Inmaduros como rechino de cáscaras verdes del limón sin tiempo

Navegantes de ríos y océanos embarrancan sus barcas y echan anclas

Simuladas, apostando sin temor a la lozanía de las mieses

Enfiladas bajo el sol de las pacientes esperas al orden de Dios.

©Julio Jarmas

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