Sus labios
parecían vibrar
al mismo ritmo caótico
del temblor de mi
aliento
desesperado,
Un indescriptible juego
de sus labios de sangre
reflejada recorría
la mordida de un lado al otro.
De una isla de
rosas
surgía la fuente apropiada para
el decir de sus
palabras casi en silencio
Sutiles de
verbo en inclinado
acento colegial, breves y
precisas
poesías de niña prodigiosa.
Eran la carne
frágil de la infancia
que se volvía mujer, inexplorada,
casi para no tocarla.
©Julio Jarmas

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